Para qué sirve (y para qué no)
Protege la fachada de la lluvia, cubre microfisuras y templa la superficie, lo que reduce la condensación en paredes interiores concretas. No sustituye al aislamiento de una cámara vacía: su espesor es de pocos milímetros. Lo ideal es combinarlo: insuflar primero y proyectar corcho como acabado.
