El problema: una cámara que no aísla
Las fachadas de doble hoja se construyeron con una cámara de aire pensada para cortar el paso del agua, no del frío. El aire de ese hueco se mueve, se enfría contra la hoja exterior y arrastra el calor de la interior. Por eso muchas paredes exteriores están frías al tacto aunque la calefacción lleve horas encendida.
Nuestro método, paso a paso
- Diagnóstico: localizamos la cámara, medimos su anchura y comprobamos que no hay obstáculos ni humedad de filtración.
- Plan de perforación: marcamos una malla de puntos en las juntas para que el material llegue a cada rincón, también bajo ventanas y en esquinas.
- Insuflado controlado: introducimos el aislante con la densidad que indica el fabricante; así no se asienta con los años.
- Remate: sellamos cada orificio con mortero del color de la fachada y limpiamos la zona.
Qué material usamos
Según el muro: lana mineral hidrófuga cuando buscamos estabilidad y resistencia al fuego, perlas de EPS grafitado en cámaras estrechas o expuestas a la lluvia, y celulosa cuando el cliente prefiere un material reciclado. Te explicamos el porqué de la recomendación en la visita.
Es buena opción si…
- Tu fachada es de ladrillo y tiene cámara.
- Vives en un piso y no quieres obras dentro.
- Notas las paredes exteriores frías o con moho en las esquinas.
Mejor otra solución si…
- Muros de piedra o bloque macizo sin hueco.
- Fachadas con grietas que dejan pasar el agua (se reparan antes).
Preguntas frecuentes
¿Qué tamaño tienen las perforaciones?
Son orificios pequeños, del diámetro de la boquilla, repartidos por la fachada. Tras sellarlos con mortero del mismo tono apenas se distinguen.
¿Hay que avisar a la comunidad?
Sí. La fachada es un elemento común; lo normal es comunicarlo y, según los estatutos, pedir acuerdo. Si lo necesitas, te preparamos una explicación técnica para la junta.
¿Puedo seguir en casa mientras trabajáis?
Sí. Trabajamos por fuera y no hace falta mover muebles ni vaciar habitaciones.
