Una prueba sencilla
Pon la mano en una pared exterior y después en un tabique interior. Si notas la diferencia, esa pared te está quitando calor y, de paso, obliga a subir la calefacción.
Qué cambia al aislar
Con el muro aislado, su cara interior se acerca a la temperatura de la habitación. Desaparece la corriente fría a ras de suelo y puedes estar cómodo con el termostato más bajo.
